Mehmari: “El músico siempre debe improvisar”

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“En estas presentaciones vamos a tocar dos repertorios, uno formado por mis propias composiciones para el trío que formamos junto a Sergio Reze en batería y a Neymar Dias en bajos eléctrico y acústico y viola caipira. Con ellos venimos actuando hace ya 25 años por lo que siempre es una experiencia íntima. Y para mí Milton Nascimento, que acaba de cumplir 80 años en octubre, es algo así como la quintaesencia de la sociedad y cultura mestiza que caracterizan a Brasil, con algo de folklore, de música pop y de jazz, todo junto demostrando por qué no creo en los géneros y sostengo que las fronteras musicales son artificiales y deben ser cruzadas para lograr los grandes encuentros musicales, que es lo que nos debe interesar. Y esto se puede aplicar tanto a Milton Nascimento como, por ejemplo, a Mercedes Sosa, es todo parte de la música con mayúsculas y no siempre tienen puntos de encuentro”, explico el pianista durante el diálogo.

“Para mí la improvisación es lo más natural del mundo” agrega Mehmari. “A los 5 años ya tocaba, eso gracias a la gran influencia musical que había en casa, sobre todo con mi madre, que era pianista y escuchaba todo tipo de música, ya sea clásica o canciones pop, y por supuesto al principio en el piano era muy fuerte Scott Joplin. Nací en Río de Janeiro pero luego nos mudamos a San Pablo y ahí ya a los 10 años tocaba profesionalmente, me contrataban para tocar en casamientos o fiestas. Ahí no tocaba piano, eso era en casa. Tocaba un órgano que era lo que estaba más de moda para esas cosas, un órgano con doble teclado con gran pedalera, muy bonito. Pero a los 11 años también empece a componer, al principio no eran grandes trabajos, más bien pequeños estudios y cosas por el estilo, pero lo cierto es que todos los días componía una pieza. Pronto empecé a hacer arreglos que me encargaban y a los 15 años me pidieron que escribiera una especie de método para que los chicos aprendieran música. No era exactamente un método completo, pero sí era útil porque eran 21 piezas sencillas que pudieran tocar todos los estudiantes, pero que los atraía más que los standards usados en escuelas y conservatorios porque se basaban en ritmos populares que a los chicos les podía divertir, y por eso funcionó. Hasta ahora ese ha sido mi único aporte didáctico a las escuelas de música”.

Desde su infancia hasta ahora, Mehmari ha grabado varias docenas de discos, ya sea clásicos o de música popular o jazz, homenajeando a Jobim, Villa-Lobos, Gismonti, Chico Buarque y Hermeto Pascoal, además de tocar con los grandes de su país y recorriendo los grandes escenarios del mundo. Pero hay una faceta menos conocida del pianista y es la de gran experimentador en su propio estudio: “escribo música para películas y series de mi país y me gusta componer pensando en distintos instrumentos, ya que después de todo soy multi instrumentista. Tengo un órgano Hammond, ya que si bien me dediqué al piano, tal como conté antes el órgano era un instrumento importante cuando era chico. Y también tengo todo tipo de instrumentos de cuerda y de viento“.

A los 45 años Mehmari se describe como miembro de la última generación analógica, y explica sus sentimientos encontrados sobre cómo la tecnología influyó en la música. “Por un lado hoy hay tanta información que el resultado deriva en algo que yo siempre creí, y es que nadie debería especializarse en un solo tipo de música. Por otro hay una sobreinformación que es rara, y el ejemplo perfecto es cómo uno se aproximaba a una partitura cuando no había internet. Eran otros tiempos, yo tenía que grabar en un casete lo que tocaba. Y cuando conseguía música en papel, digamos una partitura de Stravinsky, era oro en mis manos. Y ahorraba plata para tener dinero para las fotocopias cuando daba con un tesoro semejante. Ahora la gente puede encontrar varias versiones escritas de “La consagración de la primavera”, pero no sé si lo valoran o trabajan tanto como yo en esa época”.

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