La suerte, el destino o como lo quieras llamar, puede circular por caminos sorprendentes. Es lo que puede decir un docente de Resistencia, que el mes pasado ganó 18 millones de pesos en la Poceada… gracias a una pinza

La increíble historia no tuvo demasiada difusión, pero es tan asombrosa que merece ser contada aunque se la pueda catalogar de noticia vieja. La reprodujeron algunos medios nacionales, como Crónica, pero pasó bastante inadvertida.
UNA PINZA ASÍ DE GRANDE
Todo sucedió en la previa del sorteo 2038 de la Poceada chaqueña, cuando el docente encontró una pinza en la calle. Ya le pareció un golpe -pequeño pero gratificante- hallar la herramienta. Pero al prestarle más atención, notó que tenía grabado un número de varias cifras. Con ojos de quinielero habitual, enseguida se dijo a sí mismo que eso tenía que convertirse en una apuesta.
Entonces se dirigió a la Agencia 497, de calle 2 y Julio A. Roca. Armó cinco números de dos cifras: 10, 20, 25, 50 y 70. Y sí, pasó lo que ya imaginan. Esa noche fue el único ganador de un pozo de 18.251.580 pesos.
No hace falta decir que la historia está repleta de episodios sorprendentes detrás de batacazos del azar. Sueños que cantan el dato preciso, viejos boletos de colectivos que tiran una sugerencia exitosa, patentes de vehículos que repiten datos y hacen que el apostador vaya desesperado a la agencia más cercana, gente que convierte cualquier número (el de su nuevo documento, la fecha de fallecimiento de un vecino, la forma extraña del tronco de un árbol) en una excusa irresistible para intentar salir de las estrecheces de los mortales.
Más aun si los mortales viven en una provincia llamada el Chaco, en cuya capital, según datos del Indec, el 80% de la población es pobre. El problema es que en estas cosas sí que lo importante no es competir, sino ganar.s
FUENTE: diario norte











