El riachense que gerencia las filiales Chile y Uruguay del unicornio Globant

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Se llama Justo Vargas, conduce más de 2000 jóvenes profesionales de la industria del software, altamente capacitados, de todo el mundo; para llevar adelante las operaciones de la compañía en Chile y Uruguay. Orgulloso de sus orígenes, insta a sus comprovincianos a que lo contacten para brindarles mentoría gratuita y así puedan desarrollarse en la economía del conocimiento.

El CEO riachense, graduado en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de ingeniero en sistemas, hace 13 años trabaja para la firma tecnológica fundada por Martín Migoya, Guibert Englebienne, Martín Umarán y Néstor Nocetti. Hace 6 años maneja las operaciones de las filiales trasandina y charrúa.

Las empresas unicornios son startups de base tecnológica que en muy poco tiempo llegan a tener una cotización mayor a los mil millones de dólares. Compañías que de tan exitosas parecen un mito, de ahí que su nombre esté relacionado con un animal mitológico.

Joven ambicioso, educación pública e “influencers”

Justo, de padre mecánico y madre fotógrafa, desde muy pequeño poseía una sana ambición: “estaba muy influenciado por el hermano de mi mamá, que era abogado y la verdad que él tenía mucha plata y uno también quiere tener mucha plata, entonces de cabeza yo quería ser abogado.”

Pero el destino, los amigos de la Escuela Provincial de Educación Secundaria (EPES) Nº 16 “República de Italia» y un profe; le tenían preparado otro camino (mucho más rentable y apasionante que el derecho): “Hubo dos fuerzas que queriendo o sin querer me empujaron para las ciencias exactas: elegí la orientación ciencias naturales en el polimodal porque todos mis amigos la eligieron; y ahí conocí a un profesor que me marcó la vida, Héctor Pared, que me introdujo al mundo de la informática y descubrí esta pasión.”

Estudiante del interior…del interior

En un Riacho He-Hé de su adolescencia, sin internet, con su primera computadora a los 16 años y con la primera conexión a los 19 años, al terminar la secundaria, Justo se enfrentó a una encrucijada: ingresar al servicio penitenciario (el rubro de la familia Vargas de Riacho) para poder tener un ingreso fijo, y a partir de ahí estudiar lo que realmente soñaba; o enfrentar las pizarras pobladas de una maraña de fórmulas en las aulas de la UTN, gracias a la beca que recibió porque su mamá lo anotó…y porque tenía excelentes calificaciones. En esos días, el miedo se presentó cuando algunas voces le contaron que aun para las jóvenes de las familias más distinguidas de la capital provincial, formadas en el colegio para señoritas famoso por su rígida disciplina y alto nivel académico, les costaba ingresar a la Meca de la Ingeniería en Argentina. “Fui e ingresé, era más prejuicio que otra cosa”, apuntó, dejando constancia que pasar por “la 16” también te prepara para “jugar en primera”.

Para un formoseño, nada mejor que otro formoseño

Justo Vargas integra una plataforma de mentoría, pues en esta industria fomentan la competencia y superación permanente, donde hay espacio para todos: “a los jóvenes formoseños les diría que no están solos, pueden buscarse mentores, hay una página, una organización mundial de mentores que se llama https://adplist.org/, y que los pueden guiar en cada tema, yo mismo aparezco para mentorear por si alguno quisiera, concertar alguna cita conmigo, completamente gratuita. Los profesionales de esta industria entendemos que la competencia te eleva, no se cansen de buscar, de aprender (…) me pueden buscar en redes sociales, siempre estoy dispuesto, más si son de Argentina, de Formosa, y ojalá puedan brillar como quizá en algún punto lo hice yo”, concluyó.

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